Sarya

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Algo se ha roto

Mi egoísmo late en mi cráneo una y otra vez. Cuando no estás para nadie yo te necesito de manera inconsciente, ilógica,  irracional. Para mí.

Necesito tu yo. Mi tu yo favorito. El que eras conmigo, el que hizo que fuese cordero entre un montón de lobos. Estás ahí y lo sé. Pero no está lo que yo necesito. Te necesito más cerca. Te necesito más tú que nunca.

Ahora todo esto te es imposible. Me jode tener miedo a darte caricias, a que no me salgan. Ni los abrazos, ni los besos. Contigo no.

Algo se ha roto. O desgarrado, pero a punto de romperse.  Lo noto a cada segundo de ésa madrugada acurrucada en el rincón menos visible de mi casa abrazada a mi cojín,  con los ojos cerrados y los oídos abiertos pendiente de si los habitantes me veían. Por si me veías.

Ya no tendría sentido que trepases por mi ventana. Ya no tendría sentido que me abrazases mientras cocino. Ya no tendría sentido que me abrazases mientras patinas. Ya no tendría sentido que me cogieses de la mano. Ya no tendrían sentido esos mensajes de madrugada. Ya no tendrían sentido esas miradas delatoras. Ya no tendría sentido ver mi sonrisa en mi cara. Ya no tendría sentido ver incomodidad en la tuya.

Algo se ha roto. O desgarrado, pero a punto de romperse.  Lo noto. No dejes que se rompa del todo.

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