Sarya

Sarya
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viernes, 2 de octubre de 2015

Luz en la oscuridad

Qué bonita está la luna hoy.
Bonita de esperanza.
Bonita de ilusión.
Bonita de vernos mirarla con esa sensación.
Sensación de calma. Sensación de paz. Sensación de unión de todos los seres que dedicamos nuestros ojos a mirarla.
Mirarla.
Contemplarla. 
Sentirla.
Admirarla.
Admirar su cambio. Su forma. Color. Nitidez.
Envidiar su mutabilidad. Sin perder personalidad.
Tan cercana a nosotros, sin poder alcanzarla.

En ella somos capaces de ver todo. 
A alguien.
Una sensación. 
Un sentimiento. 
Una esperanza.
Una meta.
Una ilusión.
Un recuerdo.
Esa sonrisa.

Esa luz en la oscuridad.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Matame.

Unos dedos suaves juguetean en mi vientre.
Se encoge.
Los escalofríos hacen que mi espalda se corve.
Calor. 
Los dedos suben y juegan. 
Más escalofríos.
Calor. Más calor. 
Muerdo mi labio inferior. 
Tu cálido aliento en mi piel, erizándome.
Sube por mi pecho, a mi cuello.
"Eres mía."
Se arrastran los susurros por mi oído. 
Lato más y más fuerte.
Intento volver las tornas y mis muñecas están sujetas por tus manos.
"Aquí solo juego yo."
Un escalofrío y más calor. Muerdo tu labio.
Nuestras bocas luchan, tu mano comienza a jugar con mi pelo. 
Ahora yo sujeto tus muñecas sobre tu cabeza. Nuestros cuerpos se tocan, rozan. Erizan. 
Me acerco a tu oído y te susurro tras morderte la oreja.
"Ahora, me toca a mi"
Bajo con mi boca recorriendo cada rincón de tu torso desnudo, sintiendo cada latigazo de tu espalda y tu cadera que me reclama.
Llego a tus caderas... Paro.
Te sonrío mientras tu muerdes tu labio. Intentas levantarte y muevo la cabeza para decirte que no.
Respiro suavemente sobre ti, noto latir tus caderas, su calor..
Mis manos acarician y finalmente se sumergen en ti. 
Acelero poco a poco.
Te siento arriba y abajo, te noto jugar con mi mano. 
Sonrío de nuevo, bajo la sonrisa y mi lengua te hace subir y subir tus caderas.
Tu cuerpo se corva cada vez más.
Noto tu respiración. Entrecortada. Acelerada. Excitada.
Estrangulas mi mano. Gritas. 
Tu cuerpo se relaja. Levanto la vista y susurras entre sofocos.
"Ahora te voy a hacer morir a ti."

Calor

El tejido se arruga en mi espalda y unos labios húmedos recorren mi costado.
Calor. 
Calor entre mis piernas sujetas por tus hombros. 
Mi espalda trepa por la tela como una mano pendiente del vacío.
Mi espalda se corva. Late mi piel. 
Vibran mis caderas al sentido del ritmo que tú marcas. 
Remolino en mi estómago que sube y estira mi garganta. 
Siento tu calor, tu fuerza. 

"Más... Necesito más..."

Sofocada exhalo tras perder la respiración. Tu mano en mi cuello. En mi boca. 
La sangre bombea, late. Desde mis pies a mis oídos. 
Solo soy latidos entre convulsiones y unos dedos enredados en tu pelo. 
Recupero el aliento. 

Me asfixio. Me liberas. 
Te siento, siento tus movimientos, tu mirada.
Siento mi pecho agitado, tus manos tocando la mejor obra de piano de la historia. 
Ágil, fuerte, duro. Más duro. 
Intento cerrar mis piernas. 
Te siento sonreír. 
Un gemido desde lo más profundo de mi garganta sale despedido hacia el vacío. 

Bajo la mirada. Esos ojos que me miran aún hambrientos. 
Tu sonrisa baja, y se hunde en mi. 
Mis manos se agarran a la tela y me cuerpo se arquea. 

"No pares por favor..." 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

No pares por favor...

El tejido se arruga en mi espalda y unos labios húmedos recorren mi costado.
Calor. 
Calor entre mis piernas sujetas por tus hombros. 
Mi espalda trepa por la tela como una mano pendiente del vacío.
Mi espalda se corva. Late mi piel. 
Vibran mis caderas al sentido del ritmo que tú marcas. 
Remolino en mi estómago que sube y estira mi garganta. 
Siento tu calor, tu fuerza. 

"Más... Necesito más..."

Sofocada exhalo tras perder la respiración. Tu mano en mi cuello. En mi boca. 
La sangre bombea, late. Desde mis pies a mis oídos. 
Solo soy latidos entre convulsiones y unos dedos enredados en tu pelo. 
Recupero el aliento. 

Me asfixio. Me liberas. 
Te siento, siento tus movimientos, tu mirada.
Siento mi pecho agitado, tus manos tocando la mejor obra de piano de la historia. 
Ágil, fuerte, duro. Más duro. 
Intento cerrar mis piernas. 
Te siento sonreír. 
Un gemido desde lo más profundo de mi garganta sale despedido hacia el vacío. 

Bajo la mirada. Esos ojos que me miran aún hambrientos. 
Tu sonrisa baja, y se hunde en mi. 
Mis manos se agarran a la tela y me cuerpo se arquea. 

"No pares por favor..." 

domingo, 12 de octubre de 2014

Microhistorias pasadas

Nube de gas que empaña mis pensamientos. 
Flota sobre mi cabeza y crecen en ella los lamentos y sollozos de una niña que enfermó, de impotencia y de abandono de la esperanza que le falló. 
Cuando las metas huyeron con las personas que las fundaron. 
Una niña que se queda en un barco viendo alejarse la tierra firme, dejándose llevar por el viento.
Las piernas me tiemblan y con ellas el alma.
He roto los esquemas de la coherencia, te besé.
¿Qué menos caso puedo hacer de los dioses que me alejan de ti?


Tengo miedo de escribir y que salga tu nombre. 
No quiero que seas mi mera debilidad, donde puedas romperme en mil trozos...
No quiero.
Estoy harta de que se rompan mis ilusiones...
No.
Me niego. 
Solo quiero dure lo que dure lo que quiera que sea esto, lo hayamos disfrutado.


Ojostristes que alegran y dan fuerza a mi corazón. 
Súbeme al cielo, para que bajemos juntos al infierno...


Dolor comprimido en mi mandíbula, entre mis dientes.
Cada paso que doy es otro segundo que pierdo de ser algo.
Me quema no ser nadie.
No ser fundamental para nadie. 
Mi ojo llueve como en la calle, luce brillante ante el reflejo de las luces.


Si el gato mira tus pasos y deja lleno su plato, no esperes nada más que una mirada amarilla y fría del negro felino.
Lucha por un rincón a refugio de esos ojos, que calan hasta el alma y la hacen pequeña y minúscula, fría y cúbica...
Huye de sus ojos.


jueves, 4 de septiembre de 2014

Autómatas

Somos manchas disgregadas por un plano gris, una obra de Jason Pollock aun sin acabar, soñamos con un país utópico, pero se vive muy cómodo aquí. 
Dos veces es el mínimo que repetirás tus actos. Se consciente, asúmelo, no lo cambies, solo se consecuente.

No somos humanos. Ni personas. Ni seres. Somos esa masa uniforme de la que salen voces a coro diciendo que nadie se siente como yo. No somos únicos. No somos nada.

Autómatas. Inconscientes decimos. Personalidad es una palabra inventada de ciencia ficción. Gira sobre si misma tu idea, negándose, afirmándose. La vida dicen que es propia, que las experiencias y sentimientos también. Pero acaba igual. 

Todos tienen vicios, placeres, necesidades y obligaciones. Todos. Sueños. Esperanzas. Todos. 

Pero yo, me siento sola. Me siento atrapada entre ríos de autómatas que se cruzan, sin mirarte. Sin hablar. 
Y huir.
Pero siempre habrá alguien que se sienta como yo.  

viernes, 13 de junio de 2014

Be mighty

¿Crees que no me ha costado llegar a este punto?
Este punto de "ser fuerte"
de sonreír siempre.
Aunque me falten motivos,
aunque me falten las ganas,
aunque me falten las manos que me acompañen,
aunque todos seáis felices y yo me siga pudriendo en el agujero.

Sigo estando sola.

Modificando mi cuerpo para funcionar con inercia,
así sigo adelante.
Las lágrimas siempre se quedan a medio camino
entre el corazón y los ojos.

Y aquí sigo yo,
colgada con unos ganchos del techo,
observando vuestras vidas,
de las que me seguís apartando para ser más felices,
y yo dejando caer mis lágrimas de odio sobre vuestras sonrisas.

sábado, 6 de julio de 2013

Volver

Versan los antiguos textos de que las lágrimas curan, que la vida sigue y la sonrisa te hace más bella.
Relatan vidas utópicas y metas imposibles, que tildan de improbables.
Cantan las horas, porque el tiempo vuela y nunca se podrá recuperar.
Exprime, aquí en mi boca, la esencia de la vida, o mátame.
Dame, a través de los poros de mi piel, los aromas que me hacen viajar.
Y yo, crédula o escéptica, creo en todo y nada de todos estos sueños.
Cabizbaja y sumisa ante sus ojos, orgullosa y manipuladora ante los míos, baraja completa rozando los puños de la camisa.
Trazas de cariño huyen entre mis dedos, mientras la nube de responsabilidades , promesas, horarios, gritos y malas caras se ancla a mi.
Quiero huir, lejos de sus futuras decepciones, de su obsesión de perfección,de la gente, de todo.
Pero volver. Volver para arreglarlo todo, para salir de esta espiral, volver sabiendo quien soy yo.
Volver.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Trastocando cráneos deformados



Tanto tiempo, para mí, compartido con todo mi ser contigo.  Sonriendo por dos, llorando por dos, viviendo por dos.

Apareciste para trastocar una mente de un cráneo deformado por la ira que lo contiene. Romper esquemas, desordenar toda organización caótica, soplar todo castillo de cartas. Yo, que soy de no construir murallas en mi mente de romper barreras a martillazos… derruiste hasta las ruinas de mis límites y separaciones mentales.

Tú, con tu macuto cargado de mis primeras mil y una veces. Tu macuto, cargado de mis sonrisas sinceras. Tu macuto, con mis torpes y burdos intentos de hacerte sentir lo que tú me haces sentir a mí. Mi felicidad, y mi certeza de que todo tiene un punto. Un punto y coma, un punto y aparte, puntos suspensivos  y un punto y final.

Y yo. Y mi manía de intentar convertirlo todo en comas.

Un punto siempre separa dos historias, y me alegra ver que sigues en este lado del punto. Me alegra saber que te sigo haciendo sonreír de vez en cuando, y yo, sigo siendo feliz, pero sin depender que tus dedos cuelguen mis comisuras.

Y si, lo que late aquí, sigue marcando la acentuación llana de tu nombre, clamando tus labios y corriendo a abrazarte.

Si, hablo de ti, y sea como fuere que vengas a mi lado, siempre serás bien recibida, con una sonrisa en la chistera para sacártela cuando menos lo esperes.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Ahora

Abrir los ojos. Verte bajo las sábanas, durmiendo, besar tu piel palmo a palmo, recorriendo la curva de tu espalda hasta los hombros, por tu cuello hasta tu oído a despertarse con un buenos días. Susurrado letra a letra.

El respirar pausado exhalado entre tus labios sobre los míos, el roce de nuestras narices y una sonrisa que sientes con los ojos cerrados. Caricia en la mejilla. Y el deshacer de mis huellas al roce de tus poros.

Ahora. Ni beberme tus lágrimas de mi ausencia de esos labios, ni secarlas con mi pulgar de su mejilla, ni darte caricias hasta que duermas y descanses. Todo me ha sido vetado y mi impotencia crece, busco desesperada como ayudar y aplacar los tormentos que su cabeza cubren, evitando todo lo anterior.

Ahora. Toca buscar otros gestos, otras palabras.
Ahora. Sabes que pase lo que pase aquí estaré. Ahora y siempre.
Ahora. Toca seguir sonriendo, sin que tu sujetes una de mis comisuras.
Ahora. Solo me queda no hacerte daño. Ser feliz a tus ojos. Aliviar tus preocupaciones.
Ahora. Nos toca seguir caminando.