Sarya

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lunes, 31 de diciembre de 2012

Ahora

Abrir los ojos. Verte bajo las sábanas, durmiendo, besar tu piel palmo a palmo, recorriendo la curva de tu espalda hasta los hombros, por tu cuello hasta tu oído a despertarse con un buenos días. Susurrado letra a letra.

El respirar pausado exhalado entre tus labios sobre los míos, el roce de nuestras narices y una sonrisa que sientes con los ojos cerrados. Caricia en la mejilla. Y el deshacer de mis huellas al roce de tus poros.

Ahora. Ni beberme tus lágrimas de mi ausencia de esos labios, ni secarlas con mi pulgar de su mejilla, ni darte caricias hasta que duermas y descanses. Todo me ha sido vetado y mi impotencia crece, busco desesperada como ayudar y aplacar los tormentos que su cabeza cubren, evitando todo lo anterior.

Ahora. Toca buscar otros gestos, otras palabras.
Ahora. Sabes que pase lo que pase aquí estaré. Ahora y siempre.
Ahora. Toca seguir sonriendo, sin que tu sujetes una de mis comisuras.
Ahora. Solo me queda no hacerte daño. Ser feliz a tus ojos. Aliviar tus preocupaciones.
Ahora. Nos toca seguir caminando.  




viernes, 7 de diciembre de 2012

Tu sonrisa y ese pintalabios rojo.

Ojos de hielo y acero, que me anclan a quien los posee.
Sonrisa raptora de todos mis sueños.
Caricias lactantes de tu piel tierna y suave.
Oidos dependientes de tus susurros y bromas.
Labios latentes de tus besos adictivos.
Camas aguardantes de tu cuerpo entre sus sábanas.
Ropas que tiemblan porque las desvistas. Y dedos inquietos por ayudarte.
Y una boca, que muere por gritar en un susurro, tu nombre, y seguido, un te quiero.

"Pequeña, no hay nada más sexy que tu sonrisa y tu mirada."


lunes, 3 de diciembre de 2012

Confundiendo el humo y el vaho

Una caricia deslizándose por tu cintura, un beso con mi pulgar rozando tu mejilla, un recorrido suave de mi respiración fatigada a tu oído, y no hay quien pare esta bestia de dos espaldas.

El deslizar de la tela por tu espalda y el de mi lengua por tu torso... Deleitándome con cada poro. Disfrutando de cada centímetro de tu piel.
Mis labios queriendose llevar la carne de tu cuello ya en tensión..

La yema de mis dedos dibujando a línea de tu ropa interior, mientras tu cadera se mueve, buscándome... y tu mano buscando mi pecho tras el sujetador, pellizcando y torciendo a su antojo.

Dulce sabor a ti mientras mi lengua te recorre y saborea, mis y tus gemidos recorriendo la habitación, y tú, con solo rozarme, ya haces que mis zonas calientes se derritan por tus manos, por tu boca, por ti, por tu habilidad a la que me rindo.
Por mis placeres.

Y entonces, aún sin cansarnos, tus dos dedos se alzan al techo pidiendo un cigarro, mientras con tu otro brazo sujetas mi débil y frágil yo, desnuda, de cuerpo y alma.

Ahora, estoy sola en el andén, a la espera.
-3 grados marca el termómetro, y aqui estoy yo leyendo poesía, confundiendo el humo y el vaho, esperando al tren que nunca llega, huyendo de tu castillo de placeres, de caricias y donde los besos se quedan grabados en la piel.